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¿EDUCAR LAS EMOCIONES?.. ¿ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL? ¿PARA QUÉ?
Las emociones están en nosotros, sentir emociones es parte de la naturaleza humana. La expresión de éstas a veces nos trae problemas y eso es lo que se puede educar. Esto no significa ser poco espontáneos. Esto significa Sabiduría Emocional.
Para Educar las Emociones debemos primero conocer qué son, qué nos señalan, qué las gatilla, cómo funcionan, cómo se expresan y cómo deberían expresarse para no dañarnos ni dañar a otros. Esto es un proceso de cierta complejidad, pues llevamos años expresándolas de cierta manera, lo que se ha vuelto un hábito y realizar un cambio requiere trabajo.
Ciertos estímulos del medio que nos rodea, gatillan cambios neurofisiológicos que modifican el ritmo respiratorio, cardíaco, el tono muscular etc.; estos cambios son diferentes en una emoción u otra , por lo que cada emoción se expresa corporalmente de una forma particular.
Las Emociones Básicas son universales, características de la especie, de corta duración y aparecen muy temprano en el desarrollo humano. La mayoría de los autores reconocen 5 emociones básicas: Alegría, Tristeza, Miedo, Rabia y Amor. Susana Bloch señala que son 6 pues divide el Amor en dos, Ternura y Erotismo ya que al hacer el estudio de los índices fisiológicos éstos son diferentes en ambas.
Las Emociones Mixtas se forman a partir de las básicas pero están influenciadas por la cultura, lo social y las experiencias personales, por estos motivos no son universales y su extensión en el tiempo es mayor.
Bert Hellinger creador de las Constelaciones Familiares reconoce lo que él llama:
Sentimientos Primarios que derivan de una situación inmediata, de corta duración y pueden ser intensos (serían equivalentes a las Emociones Básicas).
Sentimientos Secundarios aquellos que tienen relación con una imagen interior, con la memoria emocional los que podrían equipararse a las Emociones Mixtas.
Sentimientos Adoptados aquellos que pertenecen a otro, generalmente a algún ancestro con el que se está identificado, lo que aparece frecuentemente en las Constelaciones Familiares.
Las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente son, están en nuestra naturaleza y en cierta forma le dan color y sabor a la vida, pero debemos aprender a expresarlas para que esos colores sean más armónicos.
“…si pudiera saber dónde se ríen/donde lloran o cantan o hacen niebla/ les haría llegar mis añoranzas/ y una fuente con uva y estos versos.” (“A Ellos” Mario Benedetti).
M. Eliana Zlatar Z.
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EL MIEDO
Si frente a una amenaza, sentimos Miedo, ¿es el Miedo el problema?.¿Será necesario hacer callar ese miedo?.
Muchos hemos aprendido que el Miedo debemos ocultarlo, hacerlo callar, no mostrarlo..., pues nos pueden calificar como “cobardes” o “histéricas”. Con este raciocinio tal vez sería recomendable tapar el tablero de nuestro auto y así no tendríamos ningún indicador que nos señalara que falta bencina, aceite, nada nos indicaría la velocidad a la que manejamos etc.
El miedo es una valiosa señal que indica una desproporción entre la amenaza y los recursos que poseemos. Nuestra ignorancia la ha convertido en una “emoción negativa”.
Después de sentir miedo, podemos experimentar vergüenza, humillación, rabia, impotencia etc. por tener miedo. Tenemos por ende una doble reacción. La respuesta interior del miedo es importante, ya que según su calidad, atenuará o agravará el miedo original.
Creencias equivocadas:
• Cuando alguien no hace algo por miedo, hay una descalificación, desprecio hacia esa persona.
• Como el miedo es una emoción negativa, hay que buscar recursos para no sentirlo.
• Se recurre a la autosugestión: “Yo no siento miedo. No permitiré que el miedo me perturbe…..”
• Existen frases populares: “¡Hay que vencer el miedo. El miedo es signo de debilidad. No seas cobarde!”.
Una nueva mirada
El miedo es una señal. El miedo no es el problema. El miedo nos indica de que hay un problema.
Frente a un mismo estímulo, la intensidad del miedo es variable en diferentes personas, lo que se debe a que poseen diferentes recursos en calidad y cantidad.
Anestesiar al Miedo, no escucharlo, encapsularlo, negarlo etc. puede traer consecuencias patológicas para nuestra salud psicológica.
Debemos agradecer al Miedo y devolverle su dignidad.
No hay miedos injustificados, puede que desconozcamos sus razones pero no por eso son injustificados.
Existe un MIEDO FUNCIONAL que es aquel que actúa como “señal”, que muestra la desproporción entre la amenaza y los recursos que poseemos; y un MIEDO DISFUNCIONAL es aquel que angustia, inhibe, desorganiza y bloquea la posibilidad de experiencia y aprendizaje.
Curar el Miedo NO es eliminarlo. Curar el Miedo consiste en transformar el Miedo Disfuncional en Funcional.
M. Eliana Zlatar Z.
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LA RABIA.
¿Por qué la Rabia puede ser tan destructiva?. ¿Qué causa el Enojo?. - ¿Cómo influye mi enojo en mis relaciones interpersonales?. - ¿Cómo influye en mí, el enojo de otro?
Es posible transformar la Rabia?
La Rabia se produce cuando nos frustramos por algo, cuando lo que deseamos no se cumple o realiza, cuando se obstaculiza algo que esperamos que fluya etc.
Ante la presencia de un obstáculo que se percibe como una amenaza, el organismo secreta neurotransmisores relacionados principalmente con comportamientos de alerta, confrontación y lucha. En estas condiciones se genera mayor fuerza física la que sería útil para la guerra pero no para resolver un problema en la vida cotidiana.
En nuestra actual cultura competitiva, estamos expuestos a interpretar que cada obstáculo que aparece en mi relación con otros, es una manifestación de la voluntad adversa del rival de turno. En vez de que surjan preguntas como ¿cuál es el problema?, ¿qué se debe mejorar? ¿cómo se puede resolver esto? Aparece la pregunta ¿quién es mi enemigo aquí?. Con este razonamiento quedamos en estado de alerta, preparándonos para la lucha y la defensa. Y ¿cómo será mi encuentro con el otro?, es muy probable que surja en el lenguaje verbal y no verbal palabras y gestos agresivos, hirientes, descalificadores, o sea todo aquello que pueda destruir al otro. Y probablemente esto ocurre en ambas direcciones.
Muchas veces después de la batalla nos preguntamos ¿por qué se produjo este enojo? ¿cuál era el problema?. Y si nos acordamos cuál fue el problema que suscitó esa fuerte confrontación, seguramente nos preguntamos ¿será ahora el momento adecuado para hablar del problema?, probablemente la respuesta será, no, debo esperar que se le pase la “furia” o que se me pase la “furia”.
Y es así cómo perdemos el foco, el problema que provocó el enojo pasó a un plano muy secundario y las heridas provocadas por los agravios tomaron el rol protagónico. O sea hemos añadido un problema.
Y…. ¿Qué hacemos entonces con la rabia? ….. ¿la guardamos? NO…… eso sería dañino para nuestra salud.
Ni guardarla ni lanzar toda esa energía para destruir al otro o a los otros.
Debemos aprender a gestionar nuestra rabia para transformar
el ENOJO QUE DESTRUYE, EN ENOJO QUE RESUELVE.
M. Eliana Zlatar Z.
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ECOLOGÍA EMOCIONAL
Es el arte de transformar positivamente nuestras emociones. Consiste en gestionar nuestro mundo emocional de modo que nuestros afectos promuevan conductas que tiendan a mejorar nuestro equilibrio, nuestro desarrollo humano, así como una adaptación más inteligente, equilibrada y plena en nuestro entorno.
Si bien no somos responsables de lo que sentimos, sí lo somos de lo que hacemos con lo que sentimos.
LA LIBERTAD DE EXPRESAR NUESTRO SENTIR, DEBE IR SIEMPRE UNIDA A LA RESPONSABILIDAD SOBRE EL IMPACTO QUE TENDRÁ NUESTRA CONDUCTA EN NOSOTROS MISMOS, EN LOS DEMÁS Y EN EL MUNDO
Esto me hace pensar en el concepto de “autenticidad” o de “espontaneidad” y me planteo la interrogante: si me surge una emoción de rabia, y el deseo de atacar verbalmente en forma muy dura a quien considero que me ha provocado esa emoción ¿pierdo espontaneidad o autenticidad si no lo hago?. Y de allí me surge otro cuestionamiento ¿cuándo soy más libre? si destruyo a ese otro o si tomo la opción de gestionar la gran energía que provoca esa emoción en la solución del problema?.
No existe libertad ni en la Represión Emocional ni en la Incontinencia Emocional, en la primera desconocemos y bloqueamos nuestras emociones, que son parte nuestra y en la segunda somos esclavos de nuestras emociones. Gestionar en forma inteligente nuestras emociones es la opción que señala que soy libre de elegir, y para eso se necesita un trabajo en equipo de mente – emoción – acción. Mientras más coherencia exista entre nuestro pensar, sentir y actuar hay más probabilidad que en nuestra vida se produzca un mayor equilibrio y bienestar
Generalmente pensamos que nuestro equilibrio y bienestar depende de “la suerte” o de los recursos o cosas materiales, lo buscamos fuera de nosotros y no nos damos el tiempo de mirar en nuestro interior. Es como si para dar un concierto necesitáramos el instrumento más caro sin pensar que el éxito dependerá de la música que llevas “dentro de ti”.
Cada uno de nosotros tiene la llave del equilibrio o del caos, la semilla de la creación o de la destrucción. ¡Tú eliges ser parte del problema o de la solución!
¿Cómo puedo ser parte de la solución?. Educando tu parte afectiva, aprendiendo que las emociones son indicadores valiosos que te informan sobre ti misma, aprendiendo a dar nombre a lo que sientes, a traducir el mensaje de cada emoción y desde allí gestionar esa emoción para que la conducta que nazca de ella tienda a construir y a crear en lugar destruir.
¡De ti depende!
M. Eliana Zlatar
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EMOCIONAR MASCULINO Y FEMENINO
¿En cuántas de nuestras discusiones con la pareja, terminamos pensando o diciendo “no me comprende” o “nuestra convivencia está cada día peor”?.
Si nosotras le comentamos esta mala experiencia a una amiga, es probable que a ella le ocurra algo similar. ¿Por qué nos resulta fácil y nos sentimos acogidas por una amiga cuando estamos con un problema emocional y no podemos hacer lo mismo con la pareja?. ¿Es mala voluntad?. ¿Es que ya no me quiere?. ¿Será la pareja adecuada para mí?...etc. Muchas preguntas que son especulaciones, inferencias de un comportamiento del otro, medido con la vara del comportamiento que yo, como mujer, tendría.
Así como no nos cabe duda que hombres y mujeres somos externamente diferentes, que los hombres aportan el espermio y las mujeres el óvulo para crear una nueva vida la que se desarrolla en el útero materno durante nueve meses, pocas veces nos ponemos a pensar o investigamos si hay diferencias en el emocionar del hombre y la mujer.
La Neurobiología hoy día, nos entrega algunas respuestas a las interrogantes mencionadas. Hay diferencias en la anatomía y funcionamiento de las estructuras del encéfalo relacionadas con el emocionar de hombres y mujeres.
Algunas estructuras del sistema límbico (estructuras del encéfalo relacionadas con las emociones) poseen diferente tamaño en hombres y mujeres; la producción de ciertos tipos de neurotransmisores también es distinta; la secreción de ciertas hormonas específicas para cada sexo… etc. son algunos factores que hacen que la respuesta emocional frente a un mismo estímulo sea diferente y a veces muy diferente en un hombre y una mujer.
Es cierto también que no todos los hombres ni todas las mujeres reaccionan de la misma manera, esto está influenciado por otros factores como la personalidad, la educación recibida, la influencia cultural, social etc.
No les parece curioso que a un gran número de mujeres nos agraden las películas románticas, emotivas incluso aquellas que nos hacen llorar mucho y que a la mayoría de los hombres estas mismas películas les desagrada, por decir lo menos. Bueno, este indicador ya nos está señalando algo.
Tenemos los mismos derechos, podemos cumplir deberes similares, pero no cabe duda que somos diferentes y es en esta diversidad donde debemos aprender a convivir con empatía, con aceptación, con comprensión por el otro. Esta es una flecha en ambos sentidos, tanto el hombre debe buscar la riqueza en esa amplitud emocional que expresamos las mujeres, como nosotras debemos valorar esa reacción más tardía y tal vez más racional que nos aportan los varones. Tenemos la tarea de aprender cómo somos el uno y el otro si queremos vivir en una armonía recíproca, especialmente ahora que la ciencia nos aporta un buen caudal de conocimientos.
M. Eliana Zlatar Z.
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26 de Septiembre del 2011
RESENTIMIENTO
Resentimiento - Resentir - Volver a sentir - Seguir sintiendo
El resentimiento es dolor y rabia retenidos, es como si una película se hubiera detenido en una imagen y queda aislada de lo que ocurrió antes y después.
El resentimiento es una emoción mixta ya que como vemos está formado por emociones básicas y es de larga duración. Las emociones básicas: alegría, miedo, rabia, tristeza, ternura y erotismo como las enumera Susana Bloch, están presentes en los seres humanos desde su nacimiento, en general son de corta duración y son universales. La mezcla de emociones básicas produce emociones mixtas que se van adquiriendo a lo largo de la vida, por lo que están impregnadas de elementos socioculturales, generalmente son de larga duración y no son universales.
El resentimiento es justificado como una función protectora: “mientras recuerde y sienta lo que me hizo pasar…………, no me va a volver a ocurrir. Por eso debo mantenerlo siempre presente.” Esta es una forma un tanto precaria y negativa de protegernos, ya que si bien se cree que ese volver a sentir “momificado en mi interior” no permitirá que vuelva a pasar por una situación parecida, por otra parte nos hace desconfiados, nos corroe, nos hace daño. Por lo tanto si la intención es protegernos de una situación futura similar a la que lo provocó y que no tenemos la certeza de que nos vuelva a ocurrir, nos está haciendo un daño directo, en el aquí y ahora, lo que probablemente nos limite la posibilidad de abrirnos a la felicidad del momento.
Hay personas que acceden más fácilmente al resentimiento ya sea porque son más hipersensibles o se descalifican frecuentemente.
La mezcla de dolor, desorganización y rabia retenidos, comienzan a atravesar un proceso de descomposición, de putrefacción emocional, degradándose, exagerándose y volviéndose tóxicas para la persona que las tiene, como un tumor en el cuerpo emocional.
Existen causas que explican el resentimiento, las que necesitan ser vistas, reconocidas y trabajadas. Para evitar que el resentimiento se produzca hay que aprender a enojarse adecuadamente y a transitar por la vía del dolor sin que por esto nos sintamos débiles o vulnerables. También se puede trabajar un resentimiento anidado en nuestro interior.
Darle la importancia que corresponda a nuestro cuerpo emocional y trabajar en ello, es caminar hacia la libertad, hacia una vida más saludable y por qué no decirlo hacia una mayor paz y felicidad.
M. Eliana Zlatar Z.
mezlatar@yahoo.com
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6 de Octubre del 2011
LA CULPA
En más de una ocasión puedes haber hecho o dicho algo que no está de acuerdo con lo que tú esperas de ti misma y comienza a producirse en tu interior una sensación desagradable, tus pensamientos caen una y otra vez en la situación aquella y comienzas a repetirte “yo debería haber hecho…….” o “yo debería haber dicho… o no haber dicho…”. Gastamos una gran cantidad de energía y tiempo en estos diálogos internos que seguramente se la sustraemos a algunas actividades más creativas, positivas y enriquecedoras.
Esa es la culpa que se comienza a gestar en nuestro interior y que nace de una desproporción entre la acción que he realizado y lo que yo espero de mi misma. Es un reproche que nos hacemos y éste puede ser saludable si nos lleva a cambiar nuestro comportamiento erróneo, pero puede transformarse en una “enfermedad emocional” si exageramos nuestra falta o si le permitimos que continúe acosándonos.
Con la Culpa en mi interior ¿soluciono el problema que la originó?. NO. Lo que sí puede ocurrir es añadir un nuevo problema que puede tener relación contigo misma, como por ej. andar preocupada, triste, sin energía etc. lo que a su vez puede traer consigo algunos inconvenientes en tu vida cotidiana ya sea en tu trabajo o en tus relaciones interpersonales.
La ética, los códigos morales son importantes y necesarios para convivir en sociedad, pero no es menos importante recordar la naturaleza humana que contiene luces y sombras. Existen ciertas normas que son indispensables, que están sustentadas en valores universales, pero también hay otras que fueron conformando nuestro “ego”, nuestra personalidad, y que nos señalan que “sólo estaré bien…si soy perfecto …si tengo éxito…si tengo poder… si soy necesitado… si estoy en armonía… si estoy seguro…si soy alegre… si soy sabio… o si soy sensible…”. Si no logro ese patrón me siento mal, me siento culpable de no lograrlo o culpabilizo a otro u otra.
En la Culpa, si bien hay una situación que la gatilla, tanto el “culpador” como el “culpado” se encuentran dentro de uno mismo y esto se puede trabajar, es más yo diría que es necesario trabajar para así poder transformar esa “culpa que tortura” en una “culpa que repara”.
M. Eliana Zlatar Z.
18 de Octubre del 2011
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AUTOAFIRMACIÓN
Autoafirmación es afirmarse a sí mismo, empoderarse de lo que uno piensa y siente, expresar con claridad la propia necesidad o punto de vista. Pero la Autoafirmación no siempre es equivalente a salud mental, ya que se puede ejercer de un modo maduro e inmaduro.
Autoafirmación Inmadura es cuando nos manifestamos de forma invasiva y desconsiderada con el otro, no tomamos en cuenta su punto de vista, no lo escuchamos e intentamos imponer lo que nosotros deseamos. Este tipo de Autoafirmación es propia de los adolescentes, pero algunos la mantienen en la adultez.
Autoafirmación Madura es cuando manifestamos claramente nuestra necesidad y lo hacemos de una manera que contempla las posibilidades de recepción del destinatario y asumimos después una actitud receptiva para escuchar su respuesta. Este tipo de Autoafirmación es saludable ya que su intención es proponer y no imponer. Es necesaria para cualquier intercambio, negociación, acuerdo o mediación.
Lo que pensamos y sentimos tienen el sesgo de la subjetividad, la que está compuesta por diferentes filtros, entre ellos nuestras experiencias anteriores. Esto genera un mapa del mundo diferente en cada persona por lo que la manifestación de nuestras necesidades tiene que estar abierta a que la perspectiva del otro sea distinta; la importancia de lo recién señalado es fundamental para llegar a acuerdos.
Como señalaba anteriormente la Autoafirmación Inmadura es propia de los jóvenes, y es así porque están en un período de estructuración de su sí mismo y necesitan validarse permanentemente. Como adultos debemos enseñarles a que esta Autoafirmación vaya adquiriendo madurez, con la aceptación y validación del otro. Este proceso de enseñanza es lento, se debe ensayar frecuentemente partiendo por lo simple para posteriormente poder usarla en situaciones complejas. Los adultos debemos ser modelos en nuestro decir y en nuestro actuar pues si no es así, manifestamos contradicción entre el discurso y el comportamiento.
La Autoafirmación Madura reconoce al otro como interlocutor válido lo que es muy importante para mantener relaciones interpersonales sanas, para la convivencia diaria tanto en nuestro núcleo más íntimo, como en el entorno del trabajo y por qué no decirlo para vivir en democracia y que ésta no sea sólo un slogan, sino algo que se palpe en el día a día.
Tras la Autoafirmación Madura está el valor del Respeto, por nosotros mismos y por el otro.
M. Eliana Zlatar Z.
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17 de Noviembre del 2011